Al evidenciar que existe una
creciente preocupación por la formación del lector literario, además que se espera
introducir la literatura infantil en el acontecer cotidiano de los niños; aquí se
vuelve a dar un precedente para que la figura del mediador participe de esta
instancia. El mediador es el puente que contribuye a despertar estas potencialidades
de los niños, acercándoles estas obras literarias de calidad, dándolas a
conocer, recomendándolas y transmitiéndolas a través de su lectura. De esa
manera el mediador propaga en el público infantil las ganas de abarcar y leer (más)
textos literarios infantiles.
Para realizar esta labor los
mediadores contamos con una gran herramienta para este ‘encantamiento’ por la lectura
y los textos infantiles; los libros álbum con sus potentes imágenes que nos
muestran una literatura de visualidad, siendo las imágenes códigos a ser leídos
que complementan y realzan la palabra escrita.
Si bien mi experiencia como
mediadora ha sido escueta, las lecturas leídas me han reforzado la idea que el
mediador tiene que estar constantemente actualizado en las obras de calidad de literatura
infantil para hacer más pertinente su labor, de aquellas que aporten ‘riqueza
poética’ y ‘creación artística’ a los niños.
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